En el marco de las actividades de análisis y producción de conocimiento del Observatorio de Liderazgo Político de América Latina (OLPAL), el miércoles 3 de junio se llevó adelante un encuentro con las y los investigadores orientado a debatir la dinámica política del liderazgo presidencial en Colombia a partir de los resultados de la primera vuelta electoral de 2026. La instancia se inscribe en el propósito del Observatorio de articular actividades que permitan analizar, en perspectiva comparada, los procesos que definen la construcción del poder en nuestras democracias latinoamericanas.
La exposición estuvo a cargo de Omar Alfonso Guerrero Bernal, abogado por la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y candidato al título de Especialista en Estudios Políticos por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Su presentación desarrolló una lectura sistemática de la primera vuelta a partir de cinco ejes: el comportamiento de las encuestas, la distribución territorial del voto, la dinámica del tarjetón, la crisis del uribismo como fuerza ordenadora y la comparación con el ciclo electoral de 2022.
La tesis central de la exposición fue que la primera vuelta operó como una segunda vuelta anticipada: el electorado votó con lógica plebiscitaria —en términos de continuidad o corrección del ciclo de gobierno de Gustavo Petro— más que en función de programas en competencia. Con el 84,64% del voto válido concentrado entre Abelardo de la Espriella (43,74%) e Iván Cepeda (40,90%), y una participación que superó el 57%, la elección dejó al resto del tarjetón —con catorce candidaturas formales— como espacio de negociación residual sin incidencia política real en la disputa principal.
Un nodo analítico central fue el fenómeno del voto útil de derecha y su impacto sobre el sistema de partidos. Guerrero Bernal señaló que el crecimiento de De la Espriella no respondió a una construcción orgánica, sino a una transferencia acelerada del electorado antiizquierda hacia la candidatura percibida como más competitiva. Ese desplazamiento explica el colapso de Paloma Valencia, que pasó del 23,91% obtenido por Fico en 2022 al 6,92% actual, y abre una pregunta de fondo sobre la reconfiguración del liderazgo en el polo de la derecha colombiana: si asistimos a una adhesión del uribismo a De la Espriella o a un reacomodo post-uribista con autonomía propia.
El análisis comparativo con 2022 permitió identificar la mutación de fondo del ciclo político. La izquierda no retrocedió —Cepeda superó en términos absolutos la votación de Petro en primera vuelta—, pero la derecha creció de forma más rápida y concentrada: del outsider anticorrupción de 2022 al outsider de orden, seguridad y confrontación cultural de 2026. Esa transformación en el eje de la competencia política, junto con la geografía electoral que evidencia dos Colombias con escasas zonas de contacto, constituyó el núcleo interpretativo desde el cual Guerrero Bernal analizó las implicaciones para la segunda vuelta.
El OLPAL agradece a Omar Alfonso Guerrero Bernal la disposición para compartir su trabajo con el equipo de investigación, y valora el aporte que este tipo de instancias representa para el fortalecimiento del conocimiento colectivo sobre los liderazgos políticos en nuestra región.

