Por Duilio Morinigo
Luego del secuestro del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, perpetrado el 3 de enero de este año por fuerzas militares estadounidenses, la presidencia encargada del país sudamericano recayó en la —hasta ese entonces— vicepresidenta, Delcy Rodríguez.
En su corto, pero intenso mandato, Rodríguez encaró gran cantidad de reformas internas y reconfiguró buena parte de las estructuras de poder, lo que le permitió continuar en su cargo con relativa estabilidad, dadas las circunstancias excepcionales que ahí la depositaron.
A continuación, se abordarán los cambios más relevantes acaecidos en Venezuela en estos últimos meses, como así también los recursos de poder (RP) con los que cuenta la actual primera mandataria de este país.
Estrategia política y relación con los Estados Unidos
Pese a que en los primeros días de su mandato Rodríguez reclamó la liberación del depuesto presidente Maduro y su esposa, Cilia Flores, cautivos en los Estados Unidos, paulatinamente fue abandonando esa retórica —amenazas de Donald Trump mediantes— y fue concentrándose en desarrollar una agenda política propia que ha develado ser ciertamente ambiciosa y disruptiva.
En primera instancia, la presidenta encargada impulsó la liberación de detenidos por causas políticas que se encontraban en cárceles venezolanas, a lo que se agregó la sanción de una ley de amnistía por vía de la Asamblea Nacional, en donde Delcy Rodríguez cuenta con el apoyo de su hermano, Jorge Rodríguez —quien oficia como presidente de dicha institución legislativa—, además de disponer de la amplia mayoría de bancas que pertenecen al partido de gobierno —256 escaños sobre 285 totales—. Sin embargo, la ley sancionada en el mes de febrero tuvo un abrupto final cuando la presidenta anunció el fin de su vigencia a mediados de abril, en contexto de denuncias de inconstitucionalidad de la medida por parte de sectores opositores. Asimismo, existen discrepancias en cuanto a las cifras de personas liberadas en estos meses, ya que oficialmente fueron 314, bajo el paraguas de dicha ley, en tanto que organizaciones no gubernamentales señalan que fueron solo 186 y que aún restaría liberar a otros 473.
En el orden de los RP sociales, Rodríguez ha sorprendido con la firma de un decreto por el cual elimina varios programas del emblemático Sistema de Misiones, que ha sido uno de los principales RP desarrollados desde tiempos de Hugo Chávez y que Nicolás Maduro había mantenido y extendido.
A su vez, Delcy Rodríguez se ha propuesto el reemplazo de la mayoría de los miembros integrantes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), RP institucional con el que contaba Maduro a través de jueces afines.
Anteriormente, la presidenta había solicitado que se levanten las sanciones impuestas por los Estados Unidos a distintos funcionarios del gobierno y a su propia persona, pedido que encontró eco en el país del norte, el cual retiró las sanciones que pesaban sobre Rodríguez, aunque todavía no ha adoptado similar temperamento con el resto de los integrantes del gobierno alcanzados por dichas acciones punitivas.
En ese sentido, las relaciones con Estados Unidos han navegado entre la cooperación mutua, las exigencias hacia el gobierno venezolano para que adopte diferentes tipos de medidas y los halagos del presidente Trump hacia la gestión de Rodríguez. Todo ello con la siempre presente María Corina Machado intentando convertirse en alternativa cierta para ocupar la presidencia del país caribeño, situación que especuló alcanzar por medio de convencer a Donald Trump para que la coloque al mando del Palacio de Miraflores, inclusive, regalándole la presea del Nobel de la Paz que se le había otorgado poco antes. Asimismo, Machado persigue robustecer sus RP internacionales a partir de una gira por Europa, en donde se ha reunido y conseguido el apoyo de figuras de oficialismos y oposiciones del Viejo Continente, todas ellas situadas a la derecha del espectro ideológico.
En lo concerniente a los RP financieros, se destaca la tentativa de reactivar la petrolera estatal Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA) por medio de la consolidación de la sociedad comercial con Chevron y con la firma de un acuerdo con Repsol, con miras a incrementar la producción y exportación de crudo que, cabe señalar, ha aumentado su valor en las últimas semanas a causa del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.
En el mismo orden financiero, destaca la reanudación de las relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con el Banco Mundial (BM), las cuales se hallaban interrumpidas desde marzo de 2019, y el intento de que Venezuela pueda restablecer su membresía activa en el Mercosur, sobre la cual pesa una suspensión por activación de la denominada “Cláusula Democrática” en 2017.
De igual modo, como muestra de la impronta que en tan poco tiempo Rodríguez le ha impreso a su gestión, cabe consignar la supresión del color rojo —tan característico del último cuarto de siglo chavista y madurista— en todo acto de gobierno, reemplazándolo por el color azul.
El fantasma de la hiperinflación
En 2021, Venezuela salió oficialmente de un proceso hiperinflacionario que se había prolongado durante cuatro años. Luego, en los años subsiguientes, la inflación experimentó una marcada tendencia a la baja, situación que se revirtió el año pasado cuando se registró una inflación anualizada del orden del 475,3% (Banco Central de Venezuela [BCV]).
En este primer trimestre del año, el índice de precios al consumidor continúa con la tendencia alcista, arrojando un guarismo del 71,8% (BCV). Así, la preocupación de que la espiral inflacionaria prosiga esta línea y devenga en una nueva hiperinflación vuelve a hacerse presente en el país sudamericano, cuya población afronta una nueva etapa de marcada pérdida del poder adquisitivo que no logró ser contenida por el anunció reciente de Delcy Rodríguez acerca del incremento del ingreso mínimo integral de 190 a 240 dólares. Cabe aclarar que la referencia no es al salario mínimo, que se encuentra congelado desde 2022 en torno a los 130 bolívares —alrededor de u$s 0,27—, y que la canasta básica alimentaria, según datos de febrero de este año, se ubica en los 645,6 dólares para un hogar de cinco integrantes (Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros).
Inventario de RP
Rodríguez cuenta con los RP institucionales que heredó de Maduro, tales como el legislativo —arriba mencionado—, el judicial —con reforma del TSJ en curso—, los gobernadores estadales —23 sobre 24 totales—, los alcaldes —285 sobre 335—, el control del Partido Socialista Unido de Venezuela y de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas, entre los más prominentes.
Dentro de los RP sociales, sorprende el desmantelamiento del Sistema de Misiones, en tanto que continúa vigente el Sistema Patria y el pago del Bono de Guerra Económica y del Cestaticket, entre otros. También hay que resaltar la unidad en la protesta de las principales centrales obreras del país, que reclaman mejores condiciones laborales y de vida al gobierno de Rodríguez.
En lo concerniente a los RP financieros, la apuesta por una mayor producción de PDVSA, en sociedad con Chevron y Repsol, junto a una coyuntura de alza del precio internacional del petróleo debido a la guerra en el Cercano Oriente, podrían significar mayores ingresos al Estado venezolano. En conjunto, la normalización de los vínculos con organismos multilaterales de crédito, tales como el FMI y el BM, podrían constituirse en fuentes de financiamiento para la gestión de Rodríguez.
En cuanto a los RP internacionales, se destaca el apoyo del presidente de Brasil, Lula da Silva; de España, Pedro Sánchez; de México, Claudia Sheinbaum, y de Colombia, Gustavo Petro. Por su parte, Donald Trump, quien ejerce de facto un rol tutelar en Venezuela, se ha expresado a favor de que Delcy Rodríguez lidere la transición hasta el llamado a elecciones, las cuales no cuentan con fecha cierta hasta el momento.
¿Sólo “piloto de tormenta”?
Las acciones de gobierno de Rodríguez la sitúan en camino hacia la consolidación de su liderazgo y a constituirse en una clara alternativa en las elecciones presidenciales, que tendrían que ser convocadas a mediano plazo. En igual sentido, María Corina Machado promete ser la otra alternativa de peso para hacerse con la primera magistratura del país. Sin embargo, Donald Trump podría desempeñar un papel crucial en este período transicional, imponiendo las condiciones de todo este proceso y marcando sus tiempos, aunque, hasta ahora, pareciera encontrarse conforme con la evolución de los hechos, sobre todo considerando algunas declaraciones elogiosas que tuvo para con Rodríguez.
Una vez más, Venezuela atraviesa tiempos decisivos, con la injerencia extranjera directa que logró despojar de la presidencia a Nicolás Maduro y que lo mantiene cautivo y con un juicio en ciernes en suelo estadounidense; con una presidenta encargada en la persona de Delcy Rodríguez, a quien no le ha temblado el pulso para adoptar medidas que en algunos aspectos pueden catalogarse como disruptivas en relación a la gestión de su predecesor, y con una figura opositora fuerte como María Corina Machado, que recluta apoyos tanto dentro como fuera de Venezuela para hacerse con la presidencia en una futura elección.
Las cartas de la transición están echadas. ¿Será Trump quién reparta el juego?

